Túnez, historia, playa y desierto
Para
viajar a Túnez el vuelo en avión es el medio más sencillo.
Los principales aeropuertos del país son: Túnez, Monastir, Sfax, Djerba,
Tozeur y Tabarka.
La mayoría de los turistas viajan a República
Tunecina, tal su verdadero nombre, a través de agencias de viaje pero,
no ofrece mayores inconvenientes organizar nuestro propio viaje, lo
único que no debemos realizar solos es aventurarnos en el desierto,
siempre debemos hacerlo con un guía y circular por el sur del país ¡sólo
es posible con la autorización del gobierno de Tataouine!
También es posible
viajar a Túnez en barco
transportando nuestro coche, el viaje dura aproximadamente 24 horas, la
Compañía Tunecina de Navegación (CTN) asegura el cruce del Mediterráneo
llegando al puerto La Goulette, el único inconveniente es que debe
reservarse con varios meses de anticipación.
El desarrollo turístico de este país impulsó una pujante industria hotelera, encontramos
hoteles de lujo
en las costas pero, en localidades más apartadas son menos importantes y
numerosos por lo que hay que reservar con anticipación. No es el caso
de
Touzer, puerta de entrada al desierto, allí florecen hoteles desde 3 hasta 5 estrellas.
Sin
embargo, debemos reconocer que la calificación de los hoteles tunecinos
no siempre se condice con la de Europa y muchos presentan la dificultad
de que no es posible acceder al servicio personalmente, debemos
recurrir a una agencia de viajes para arrendar una habitación. Este
sistema presenta el beneficio de contratos con pensión completa o media
pensión a precios módicos. Otra ventaja de los
grandes hoteles es
la oferta de excursiones organizadas donde todo está previsto para un
paseo exitoso a los lugares de mayor interés. Si optamos por esta
propuesta no dejemos de tomarnos una noche o un día libre para descubrir
a los tunecinos y compartir en la terraza de un café un delicioso té a
la menta.
Para presupuestos más ajustados, todas las ciudades tienen en el centro
hoteles simples, que ofrecen poco confort pero que también permiten un contacto más estrecho con los habitantes y la cultura del país.
Albergues
para la juventud hay casi treinta, son económicos y confortables, su
único problema es que están divididos en sectores para hombres y para
mujeres entonces, si partimos de vacaciones en pareja no podremos dormir
juntos.
El
camping está muy poco desarrollado y si optamos de todos modos por hacer nuestra experiencia en Túnez, hagámoslo con prudencia.
Alojarse en "
marhalas" o "
fondouks"
es posible en el sur del país, estas construcciones típicas de Túnez
son reconocidas como habitaciones de paso o de "etapa" y están
administradas por el Touring Club de Túnez, muchas sólo disponen de
dormitorios colectivos pero son muy acogedoras y muy económicas.
Como
en muchos otros lugares del mundo, Túnez no escapa a la variaciones de
precio según la temporada sea alta o baja, con una particularidad, en el
sur del país se considera "temporada alta" de septiembre a mayo, que es
¡invierno!
Los itinerarios aconsejados para
conocer Túnez
dependen del tiempo de nuestra estadía, para una escapada de fin de
semana largo (3-4 días) descubramos la capital de Túnez paseando por la
callejuelas de su casco histórico (medina o madina en árabe), regatee en
un souk, admire los mosaicos del Museo del Bardo, distiéndase en la
playa de La Marsa, visite los barrios modernos y tómese un día para
recorrer la isla de Djerba, arena suave, mar tibio y limpio, buceo,
gastronomía, calma y sosiego garantizados por este lugar conocido por
muchos como "Djerba la dulce".
Si podemos disfrutar de una semana
de estadía, podemos visitar los sitios arqueológicos que deslumbran con
sus ruinas romanas, la arquitectura oriental o el dramatismo del
desierto.
El primer sitio que nos convoca es
Cartago, los
interesados por la historia estarán fascinados. Dugga, menos conocida,
es también un sitio excepcional con importantes ruinas romanas,
vestigios de templos, anfiteatro, baños, forum y capitolio. Muy cerca de
la capital, en la aldea de Sidi Buzid no encontramos ruinas pero
podemos deleitarnos paseando por sus calles empinadas con casas blancas
adornadas con "moucharabiehs" (esas celosías torneadas y labradas tan
características) azules.
Para una estadía de reposo y cultura, la ruta que recorre la costa desde
Hammamet hasta
Monastir es
una de las mejores alternativas, desde Monastir podemos desviarnos
hasta Kairuán y El Djem. Es preferible alojarse en las ciudades de la
costa porque el clima es más benigno. En la costa, los hoteles brindan
la bonanza de hermosas piscinas, la vida nocturna es muy animada y son
en general lugares encantadores. Desde cualquiera de estas ciudades se
puede partir hacia la aventura cultural, descubriendo períodos
históricos, arquitectura y cultura del lugar.
El centro histórico, o
medina, de Susa, su ribat (esta palabra, de la que deriva la palabra
"rábida" define un edificio religioso y militar de carácter defensivo) y
su museo arqueológico son lugares imperdibles al igual que la Gran
Mezquita de Kairuán y el anfiteatro de El Djem de la época romana.
El
palmar de Tozeur,
un oasis en el desierto, las calles de su medina bordeadas de casas de
ladrillos rojos. Douz puede ser nuestra puerta de entrada al desierto
del Sahara. Para los fanáticos de Star War acercarse hasta Matmata y
Tatouine les permitirá ver las locaciones que se utilizaron para el
rodaje de esta película.
En dos semanas podemos ver casi todo y
además, repartir nuestros días descansando al estilo occidental en la
capital, al estilo de los nómades en el desierto y al estilo rural en
los lugares menos turísticos.
Para comenzar podemos alojarnos en la capital, conocer el
Museo del Bardo,
descubrir los sitios arqueológicos del norte (Cartago, Dugga, Bulla
Regia, Kef...) caminar por el fabuloso parque natural de Ichkeuel, tomar
sol como lagartos en las playas de Cap Bon, pasear por los centros
históricos de Susa, Monastir y Kairuán, hacer una expedición de varios
días al desierto, viendo surgir mágicamente el oasis de Tozeur,
descubrir en Matmata los edificios que parecen de otra dimensión,
disfrutar la calma y las aguas cristalinas de Djerba...
Túnez
puede representar unas vacaciones convencionales al borde del
Mediterráneo o la aventura de nuestras vidas…depende de nosotros.